1.- Un reinicio necesario.
Hola, soy Alex, tengo 29 años y soy gay.
He decidido compartir pequeños fragmentos de mi vida a través de relatos, esperando que mientras alguien lo lea, pueda identificarse, quizá también pueda sonreír, llorar, recordar o solo leerme.
(Hace mucho tiempo que quiero hacer esto, no soy escritor y tampoco tengo muchos conocimientos sobre cómo escribir un blog, solo he decidido hacerlo como terapia.)
Y pues bueno, aquí estoy con un pequeño reinicio personal que me ha hecho reaccionar sobre varias situaciones a lo largo de mi vida, muchas veces miramos a nuestro alrededor y sentimos que estamos transitando por la vida tranquilamente y con la mejor energía, el sol brilla y tu vida es casi perfecta, "casi" porque hay situaciones que no dependen de nosotros y nos cambian la perspectiva de repente.
Tomaré este relato como primer entrada al blog porque es el motor que me ha hecho compartir mis sentimientos, anhelos y postura respecto a cómo he decidido continuar con mi vida.
________________________________________________
A ciencia cierta no recuerdo cuando pasó, porque nuestra relación ya había terminado mucho antes de hablarlo oficialmente, y si partimos del tiempo de cuando lo hablamos fue el 12 de Noviembre de 2020 (hace un mes exactamente) ese día como cualquier otro nos despertamos, fui al trabajo y regresamos a casa, pero en el trayecto una extraña chispa detonó la explosión; fue una sensación como de supervivencia, de saber que era el momento adecuado para terminar esto y continuar pero uno sin el otro, fue algo mutuo donde las palabras fluyeron y entre sonrisas y un dulce beso por fin, se firmaba el final del contrato.
Quizá nos sentimos afortunados por haber llegado a este acuerdo de una manera tan fluida, llena de cariño y de ganas por dejarnos ir, con madurez, empatía y sobre todo con amor.
Hay situaciones que he conocido donde la relación termina de una manera tan brutal que las personas se transforman en alguien irreconocible, y lo digo porque alguna vez atrás lo pase en carne propia. Pero bueno eso ya será otra historia que les contaré después.
El punto es que compartir esto es muy liberador aún sabiendo que cuando escribo esto, él está a unos metros de mí, así es, en este momento seguimos viviendo juntos por cuestiones del destino o simplemente por capricho de la vida que nos está obligando a afrontar esto de frente y para darnos cuenta que más allá de que la relación de pareja haya terminado, la vida misma continúa y nos tiene preparado cosas mejores.
La primera semana después de hablarlo, fue un caos emocional. Quería gritar, llorar, emborracharme y alejarme de todos, quizá mi cuerpo, mi mente y mi corazón se estaba depurando, como cuando ingieres algo que te cae mal y necesitas expulsarlo. Así sentía, quería arrancarme todo el amor que aun sentía, los sueños que compartimos, los proyectos, viajes y noches que habíamos creado.
En este momento de derrumbe, dentro de mi pasaban miles de cosas. Caminaba y me desintegraba con cada paso, llegaba a casa y todo era triste, todo se desmoronaba en mis manos, como si aquello que un día me sostenía, ahora se esfumara y me dejaba solo en una caída libre directo al suelo. Escuchaba canciones que parecía que las habían escrito para mi desde antes de nacer, los acordes de una guitarra y la frase "Cuando te hablen de amor y de ilusiones, y te ofrezcan un sol y un cielo entero, si te acuerdas de mi, no me menciones..." Quería con mis lágrimas poder aliviar un poco del dolor irracional que sentía, quizá solo era una parte de mi ego que se resistía a terminar con todo aquello por lo que me había esforzado durante los últimos 6 años a su lado.
Pero era imposible sacarlo, el amor tan grande que creamos juntos y que ahora nos orillaba a alejarnos, me daba una palmada en la espalda y suavemente me susurraba al oído: Respira y tranquilízate. Fue esa sensación de autocuración que tarde o temprano llega, y en ese momento todas esas típicas frases que escuchas de resignación en verdad pasan.
"La vida sigue", "Animo, todo va a estar bien", "El tiempo lo cura todo"... las mismas frases que yo había dicho sin sentido, ahora tomaban un significado glorioso que retumbaba dentro de mí y florecían como alimento para mi. En ese momento pude entender que no podía desaparecer esa parte de mi historia y que más allá de lo triste que pueda ser una ruptura, también está llena de luz, de puertas que se abren y de nuevas oportunidades.
Agradezco a ese hombre maravilloso, con quien viví muchas experiencias de aprendizaje y crecimiento. Gracias por todo tu amor, por los besos, por los abrazos, por nuestra canción, por las veces que besabas mi mano en el coche, por tu sonrisa al despertar, tu aroma en mi piel después de fundirnos en uno solo. Gracias porque ahora tengo un sin fin de recuerdos que quedarán por siempre en nuestras memorias, he decidido sonreír con los momentos felices y aprender de aquellos que no fueron del todo buenos porque esta historia, fue hermosa pero esta historia era necesario que terminara para poder dar paso a nuestro reinicio.
_________________________________
Comentarios
Publicar un comentario